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Cómo trabajamos

Cómo investigamos, contrastamos y revisamos una guía

Sin Ruido en Casa aplica un proceso editorial explícito para diferenciar observaciones domésticas, evidencia técnica, afirmaciones comerciales y conclusiones que solo pueden obtenerse mediante una evaluación profesional.

Última revisión de esta metodología: 12 de agosto de 2026.

La responsabilidad editorial del proyecto corresponde a Daniel Zulueta.

1. La pregunta del lector va antes que la solución

Una guía comienza identificando qué decisión necesita tomar el lector. Antes de hablar de lana mineral, placas, ventanas o burletes intentamos determinar qué tipo de ruido existe y qué vía puede estar participando.

Esto evita un error especialmente frecuente en acústica doméstica: recomendar un producto correcto para un problema distinto.

2. Diferenciamos fenómenos que suelen confundirse

Separamos, cuando resulta relevante, ruido aéreo, impactos, vibraciones, reverberación, transmisión directa y vías laterales. También distinguimos acondicionamiento acústico de aislamiento entre recintos.

Esta clasificación no pretende sustituir un diagnóstico técnico. Sirve para limitar las hipótesis y para explicar por qué dos viviendas con una molestia aparentemente parecida pueden necesitar decisiones diferentes.

3. Jerarquía de fuentes

No todas las fuentes tienen el mismo peso. Para afirmaciones técnicas relevantes intentamos priorizar:

  1. Normativa y documentación oficial aplicable.
  2. Organismos públicos e instituciones especializadas.
  3. Normas, guías técnicas y documentación académica.
  4. Documentación técnica primaria.
  5. Fabricantes, cuando la afirmación se refiere a su propio producto.
  6. Fuentes secundarias, cuando aportan contexto y pueden contrastarse.

Una ficha comercial puede describir una característica declarada del producto, pero no demuestra por sí sola el resultado que obtendrá una vivienda concreta.

4. Cómo tratamos cifras y prestaciones

Una cifra solo es útil si se entiende qué representa. Por eso intentamos distinguir entre valores de laboratorio, prestaciones declaradas, rangos de mercado, mediciones in situ y estimaciones orientativas.

Cuando no existe base suficiente para prometer una mejora concreta, preferimos explicar qué variables impiden ofrecerla.

5. Cómo tratamos precios

Los precios de obras, materiales y servicios pueden cambiar según ciudad, superficie, estado previo, mano de obra, complejidad y calidad del sistema. Los rangos publicados deben entenderse en su contexto y no como un presupuesto vinculante.

Una guía de costes debe explicar qué suele estar incluido, qué puede elevar el presupuesto y qué información conviene pedir antes de comparar ofertas.

6. Productos y afirmaciones comerciales

No consideramos que la etiqueta «acústico» convierta automáticamente un producto en una solución de aislamiento. Analizamos para qué problema está diseñado, qué mecanismo utiliza y cuáles son sus límites.

Cuando una afirmación procede del fabricante, intentamos dejar claro ese contexto y no extrapolar el dato más allá de lo que permite la fuente.

7. Contenido relacionado con sueño y bienestar

Los artículos sobre descanso, sensibilidad o efectos del ruido requieren una cautela adicional. Deben diferenciar información general de recomendaciones médicas o psicológicas individualizadas.

Sin Ruido en Casa no realiza diagnósticos sanitarios. Cuando una situación requiere valoración clínica o profesional, el artículo debe indicarlo.

Estos contenidos tampoco pretenden ofrecer programas terapéuticos, protocolos clínicos individualizados ni planes de exposición. Las pautas publicadas son orientación general para ordenar decisiones domésticas y reconocer cuándo conviene solicitar ayuda profesional.

8. Escenarios didácticos y experiencia

No presentamos situaciones reconstruidas como testimonios reales. Cuando se utiliza un escenario inventado para explicar una decisión, debe identificarse como ejemplo didáctico.

Tampoco atribuimos al autor experiencias profesionales, mediciones o intervenciones que no haya realizado.

9. Uso de herramientas de inteligencia artificial

Podemos utilizar herramientas de IA como apoyo para estructurar borradores, detectar inconsistencias, comparar formulaciones o revisar aspectos formales. Su uso no sustituye la selección de fuentes ni determina por sí solo qué se publica.

La revisión final, las decisiones sobre qué afirmaciones conservar, los límites que deben explicarse y la responsabilidad sobre la publicación corresponden al editor identificado del proyecto.

10. Actualizaciones

Una fecha de actualización se utiliza cuando existe un cambio sustancial: nuevas fuentes, corrección de una explicación relevante, modificación de cifras, ampliación útil del análisis o una reorganización que cambia de forma material el contenido.

No cambiamos fechas únicamente para aparentar que una guía es más reciente.

11. Correcciones

Si detectamos un error factual, una interpretación imprecisa o una fuente que ya no respalda correctamente una afirmación, la prioridad es corregir el contenido.

Los criterios completos sobre correcciones, independencia, publicidad y responsabilidad editorial están disponibles en nuestra política editorial.